Lectoras

De Ana Termine

De Miriam Druger

Mujeres como agentes de cambio.A través del tiempo las mujeres hemos vivido diversas circunstancias. En este libro cada capítulo tiene el nombre de una mujer. Son baúles o cofres cerrados algunos por muchos años que se permiten abrirlos en este siglo donde el papel de la mujer muestra el avance y superación. Libres e independientes tres grandes mujeres Virginia, Paula y Camila nos muestran sus hermosas intimidades, sus vínculos, el transcurrir de sus vidas, los cambios y adaptaciones que tuvieron que recorrer hasta lograr sin ataduras procesos a lo que estaban dispuestas. Este libro es una apertura de variados sentimientos. Cada una narra sus sentimientos a flor de piel rodeadas de una maravillosa naturaleza donde se respira arte puro. Emocionante y atraparte lectura.

Ganadoras de la BÚSQUEDA DEL TESORO que se realizó con motivo del lanzamiento del libro por las calles con nombres de mujeres por Puerto Madero, Buenos Aires Argentina.

Ganadoras de la búscqueda del tesoro que se realizó por las calles con nombres de mujeres del barrio de Puerto Madero, Buenos Aires.

De Eliana Mutio

Este es un libro al cual se debe entrar con apertura, con ganas, sin preconceptos, y, sin expectativas, la experiencia es más enriquecedora. Al menos, así me pasó a mí. Hace años que no leo un libro en dos días, creo que ayudó el solo tenerlo y dejar que me atrape en su diversidad, no solo de contenido, sino también de presentación.

            Es una investigación acerca de la mujeres de 38 a 48 años, que, en primera persona, cuentan, libres, su verdad, descarnada, concreta. Y esa variedad se acompaña con el previo comentario de cada una de las autoras, Paula, argentina (46) y Camila, colombiana (35), ambas residentes en San Pablo, pertenecientes a esas franjas etarias, que anticipan por qué han incluido cada historia. Cuando el lector se introduce en esas trece vidas individuales, la de las Viajeras, encuentra también sus propias resonancias y referencias que van hilvanando en forma ineludible.

            Desde el inicio y hasta el punto final se encuentra la escritura entretejida de Virginia (68) que en su literatura de los años 90’ con Mujeres solas representa a las madres de las protagonistas de hoy. Además de su trayectoria, su presencia en el hito histórico del primer encuentro global de Beijing del 95’ para hablar de la mujer, bisagra en el tratamiento mundial del tema, nos da cuenta del camino que vamos a recorrer con esta lectura.

Y escribe ella también, al igual que Paula y Camila, lo que ha sido su historia en 3 etapas, hasta el momento de este libro, su devenir, caminos recorridos, “decisiones”. Y esta última palabra deviene mágica, en donde encuentro el primer denominador común, motor de todas las historias de vida, inclusive las propias contadas por las escritoras.

            El libro, se gestó y trabajó durante dos años antes de la pandemia, etapa global de la humanidad que irrumpió y no necesita mayor presentación. Los escenarios donde escribieron las autoras, sus respectivas ciudades y luego la reunión en la comarca con la naturaleza de las sierras, su clima, su viento, el recuerdo de los incendios, sus cielos, nos acerca a ellas y a su trabajo. Aparecen sus anécdotas de encuentros entre sí y con otro grupo de escritoras, comidas, reuniones, alegrías, son locaciones que como en una divertida película documental, nos muestran su proceso de creación. Hoy, al leerlas, nos recrean a los lectores, también nuestros momentos felices, el clásico “dónde estaba o que hacía yo en febrero del 2020”.

            Al llegar la pandemia, y ante la incertidumbre de seguir o no, se trae la referencia de Andrea Camillieri en la carta a su nieta Matilda, y deciden seguir, haciendo lo suyo, como el colibrí encarando el fuego con su gota de agua en el pecho en este problemático panorama: terminar el libro.

            Quedan perlas en este pequeño comentario, como las 3 historias de Paula y las 3 de Camila. Para nuestra cultura occidental, el relato de la experiencia tántrica de Paula no tiene desperdicio. En otro, su enojo con su marido por no apoyarla en desalentar a su hija adolescente en el deseo de estudiar en Europa; qué “harás sola” pregunta ella y el lector lo ve paradójico leyendo algo de su vida, sus viajes, movimientos, cambios, y todo en poco tiempo. Cuando se enseña a volar, a veces los hijos ensayan también. Paula introduce la conciencia de ella y su familia con el cambio climático, cuando se preocupa desde la comarca por las inundaciones en Brasil y maldice este fenómeno global que nadie parece asumir. También lo trae en la entrevista a Romi, Viajera que aporta, que vive en la comarca y narra además de sus decisiones, el horror de los incendios mirados enfrente de su hogar y con los suyos.

            Otra gota que me quedó, es la decisión de una mamá Viajera de permitir a su hija de 14 años volver a Italia a vivir con su padre y ella quedarse en América, aunque se pregunta con ternura quien le hará cafuné en su cabellera, así llaman a las caricias con las yemas de los dedos. El soltar para el bienestar de la hija es conmovedor.

O la decisión de una joven que casada con una persona a quien ya no soporta por su maltrato, descubre que se encuentra embarazada de él y no quiere tener ese hijo; el médico le manda reposo y ella decide hacer spinning, metáfora contundente de cómo decide que quiere vivir en adelante.

El incluir en este libro la carta de Daniela Dreyfus a sus hermanos varones sobre el tema del aborto, es un acierto conceptual para posicionarse en tan delicado tema.

Las historias de Camila con sus estudios, elecciones de lugares, vivir o no con alguien, y su cabello, que ella misma va cortando hasta casi raparse, es muy fresco de leer, como su relación con sus mascotas, con la nueva pareja con quien ha decidido permanecer en San Pablo. Su visión de  Buenos Aires, donde ha vivido alguna vez, y siempre le parece congelada, me conmueve como residente en esta ciudad, y extiendo esa imagen a todo el país. Aquí me resuena la imagen de la hija de Paula: escribe de San Pablo en un mensaje a su mamá, que viendo el mapa de la Argentina, nota que parece una mujer embalsamada. Me faltó el aire, pero es así, muchas veces lo he sentido viviendo en mi país. Podría escribir mucho aquí, pero no es la idea.           

Por suerte no intenta este trabajo ser un tratado sobre todas las mujeres y sí sobre muchas de ciertas franjas, para las cuales resulta inspirador.

Podría resumir más perlas que me llegaron, como la generosidad de las autoras en mencionar en cada tema una obra y autor de trascendencia. Y muchas veces incluir los links a manera de bibliografía o dato a recabar. Es muy enriquecedor. Preparo una lista de lo que han leído, es un bonus track de este libro.

Comencé el recorrido de Trencadís de mujeres como lectora, porque me lo enviaron, como alguien que recibe una caja de chocolates y los prueba. Pero continuar hasta el final, racionando el sabor, lo hice, como distingue Carlos Fuentes, como electora: elegí seguir, terminar y comentar.

Marialex

Más info en @trencadisdemujeres.

Se puede comprar por Amazon y en Argentina por Mercado Libre.

La sucesión Riera. Cosa juzgada írrita y fraudulenta

Nuevo libro de Eliana Mutio.

Comentarios de Ana Cigada y Adelaida Wartensleben , integrantes del grupo de escritores autobiográficos

De Ana Cigada:

Es un libro necesario, como lo fue La casa Rosenthal porque es testimonio de lo que ocurre en nuestro maltrecho país, y no debería ocurrir. Lamentablemente para mí, no me deja la esperanza de que las cosas mejoren y la justicia llegue para todos. Los años me han hecho escéptica, por desgracia.

En cuanto al libro en sí, creo que hay tres lecturas. La escrita en letra cursiva es la historia trágica y romántica de los personajes que originaron el caso Riera. Tiene el perfume de lo antiguo y campero. La hermosa imagen del poncho de Riera sobre el suelo mojado de rocío quedó en mi mente cuando lo leí por primera vez, allá por 2014.

La segunda lectura muestra los pormenores intrincados de la sucesión que duró alrededor de veinte años. Tiene mérito para que sea entendido por quienes no son abogados. Los capítulos son cortos, el glosario ayuda, igual que el genograma, que permite entender los parentescos entre los participantes.

Hay momentos de ingenua comicidad, como el “quedaron sanguchitos, Dotora”? que pregunta uno de los herederos después de una agotadora reunión informativa. O la expresión de la mamá de Eliana, ya muy enferma, creyendo que delira porque ve en la televisión al presidente De la Rúa tomando juramento a Domingo Cavallo!

Y dentro de la crónica de procedimientos aparece buena parte de la vida de Eliana, la otra protagonista, con sus luchas, crueles y muchas, esfuerzos, zozobras, alegrías, miedos, pérdidas y logros.    

Sí, “La sucesión Riera” es un libro autobiográfico, y de los buenos.

Gracias, Eliana.

Buenos Aires, 2 de setiembre de 2021.

De Adelaida Wartensleben

¿Se logrará, alguna vez, encontrar un método de nombramiento de jueces donde los políticos de los otros dos poderes del Estado no tengan intervención?

Sí. Lo sé. Eso lo fija nuestra Constitución y las leyes que derivan de sus artículos; pretender que la reformen, va, justamente, contra los intereses de esos mismos políticos encargados de reformarla, salvo honrosas excepciones.

Esto es lo que pensé leyendo este impresionante libro escrito por la Dra. Eliana Mutio: La Sucesión Riera, Cosa juzgada írrita y fraudulenta.

Veinte años ¡Veinte años! Para que se haga justicia de acuerdo a lo que emana de la letra pura y exacta de la ley.

Veinte años de atropellos, de traiciones, de amenazas, de atentados contra su vida, de vaivenes económicos, de pérdida de seres queridos, de achaques que afectaron su salud.

Algo, que si no hubieran pretendido meter la mano los intereses enquistados en el poder, hubiera transcurrido dentro de los tiempos lógicos que demora una sucesión.

La mayoría de nuestras provincias son feudos y se manejan como tales. El poder son ellos, los políticos y gobernadores de turno, por lo tanto la Ley, también son ellos y la acomodan de acuerdo a lo que les conviene hasta… que se topan con una profesional incorruptible como la Dra. Mutio y su colega en la provincia de Entre Ríos, la Dra. Cabrera Bustos.

Este libro es un libro necesario, ningún profesional, ningún estudiante de abogacía o de carreras afines, como las de ciencias económicas, donde también lidiamos con normas legales y con la voracidad del Estado, debería dejar de leerlo.

Su lectura es apasionante. Uno queda atrapado en esa historia que nace a mediados del siglo XIX; está tan bien escrita y estructurada que sentí formar parte de ella. Hasta se logra comprender lo que para muchos, seguramente ha de ser incomprensible, como lo es la terminología jurídica y sus pasos procesales.

Debemos lograr que la justicia sea realmente independiente, que la balanza que la representa no esté torcida ni para un lado ni para el otro. La justicia tiene que ser eso: Justa.

Nuestros jóvenes deben lograr que este consejo del viejo Viscacha en el libro Martín Fierro de José Hernández, deje de ser realidad:

“Hacete amigo del Juez

No le des de qué quejarse

Pues siempre es bueno tener

Palenque ande ir a rascarse”

Ojalá la semilla que se ha sembrado con este libro rinda sus frutos; que, como se acostumbra a redactar en los escritos judiciales: SERÁ JUSTICIA.

Felicitaciones Dra. Eliana Mutio.

¿De dónde vengo?

de Cristina Moreiras

Siempre tuve curiosidad histórica, el pasado me atrae y si me pertenece de alguna manera, más aún. Mis padres vinieron a la Argentina en el año treinta, cuando Gardel cantaba mi Buenos Aires Querido e Irigoyen había sido derrocado, en España se había terminado la Dictadura de Primo de Rivera y el rey preparaba sus valijas para el largo exilio de la monarquía. La historia pasada de España y la Argentina la conocía bien, pero de mi familia solo llegaba a mis abuelos y tíos. Era tiempo de saber sobre mis ancestros que habían sido simplemente campesinos de una aldea gallega. Ellos eran mi sangre a través del tiempo por eso debía desenterrar su historia que dormía en aquellas tierras, en sus casas y en viejos papeles guardados celosamente en un cajón de algún mueble que talvez alguno de ellos construyo.

            Mi camino en busca de los orígenes se inicio viajando a la aldea de Susa en el Ayuntamiento de Taboada, provincia de Lugo, Galicia. Al visitar a mis primas que viven aún en la casa familiar recibí de ellas documentos de acuerdos de dotes, mejoras y algunos otros entre los que se encontraba un árbol genealógico armado por mi abuelo paterno. Su objetivo había sido  desde ahí arrancar con el reparto de su herencia entre sus hijos partiendo de los bienes que a través de más de trescientos años se incorporaron a la Casa del Menor (nombre que recibe la casa familiar de mi padre).

            Ese árbol fue la mejor herencia que mi abuelo me legó, a través de él comencé a recorrer el largo camino de recomponer mi historia familiar. Complete los datos con la información de los documentos, visité la parroquia de San Martiño (donde además mis ancestros se encuentran sepultados) en busca de información y luego el obispado para remontarme más allá en el tiempo. Llegué así al año 1737 cuando el apellido de la familia era Díaz no Moreiras.

            Así, hace más de veinte años comencé a navegar en e mundo de la genealogía, conocí a los Mormones que en aquel momento solo tenían los microfilm que podías consultar en sus centros. El de Buenos Aires era en la calle Humbold, en Palermo. Allí me dirige cual avezada investigadora, recordé mis visitas al Archivo Nacional en mis años de estudiante de Profesorado de Historia. Tuve la primera desilusión cuando me dijeron que los obispados españoles no los dejaban microfilmar, por ello solo lo podría seguir investigando sola en mis viajes a España. Pasé varias mañanas detrás de las murallas de la ciudad de Lugo en el archivo del obispado. Encontré información pero no mucha más de la que me brindó mi abuelo y los documentos guardados en la Casa del Menor. En la Casa do Anton vecina de ella donde nació y vivió mi madre, también había documentos que mi prima me aportó, pero no tenían el árbol y se referían más a litigios por la herencia y la dote de mi abuela. Una historia que alguna vez escribiré, aunque los silencios y los secretos familiares no me permitieron ahondar mucho en ella, solo comprender las distancias con esa rama familiar y aprender a poner paños fríos a los enfrentamientos familiares para que la sangre triunfe sobre el dinero, tarea no fácil.

            El siguiente paso fue volcar la información en la página www.myheritage.com  que me acompaña hasta hoy. A través de ella he podido dar información a otros navegantes en los mares del pasado ancestral. Aún hoy recibo mail y mensajes de la pagina por coincidencias con otros árboles. La nota de color es que como todo era prueba y error lo cargue varias veces y así algunas coincidencias eran con los míos. Incursiones luego en otras páginas con historias de apellidos, mapas que te ubican en el mundo. Todo este camino me aportaba tanta información que termine escribiendo mi historia familiar Nuestros Ancestros Gallegos.

Si te preguntas, por tus ancestros, sus nombres, sus orígenes y te propones buscarlos, tu investigación debe tener un cierto orden eso lo brindará armar un árbol genealógico con nombres, fechas, lugares de nacimiento y defunción. Hay varios sitios en la red  que te pueden guiar.

            El segundo paso sería la búsqueda de toda la documentación posible que acredite esos datos. Para arrancar tendrías que buscar en los registros públicos del lugar donde nacieron o fallecieron. Así recorrerás los registros civiles en la Argentina primero para pasar, luego, a los lugares de donde emigraron. Hasta el siglo veinte los mayores registros se encuentran en las Parroquias luego de un tiempo pasa a los Obispados. También se puede encontrar información en registros de otras comunidades religiosas. Los mormones basados en la teoría según la cual nuestros ancestros nos van a salvar, fueron los mayores recopiladores de esta información, microfilmaron todos los registros que se les permitió, en algunos casos la iglesia católica fue renuentes con su colaboración por eso se perdió mucha información. Gracias al desarrollo de las comunicaciones en las redes hoy existen otras vías para conseguir datos, las más importantes son las que surgieron del aporte de los mormones, además de los registros de Comunas, Ayuntamientos etc. que envían partidas por correo y a través de la Web y reciben pedidos por esa misma vía. Podemos encontrar en las redes varias páginas:

http://www.bne.es/es/Micrositios/Guias/Genealogia/busqueda_antepasados/

www.germanculture.com.au

www.pantaenius.com.ar

www.apellidositalianos.com

Podría seguir enumerando otros sitios de internet para tu búsqueda en la Web, son muchos y también es mucha la información. Pero siguen siendo los mormones los mejores en el tema, como cuando solo guardaban los microfilms en sus archivos y permitían ir a consultar, es por eso que sus páginas gratuitas son muy completas.

www.myheritage.com

www.familysearch.com

            Mi recomendación en esta búsqueda es no dejar tus datos en cualquier Sitios Web que solo quieren “chupar” tus datos o gestionar información a cambio de dinero.

Si tu curiosidad te lleva a buscar donde están tus raíces y de dónde vinieron en un mapa, te recomiendo: www.forebears.io. Es divertido recorrer el mundo  buscando parientes.

            En este viaje a tu pasado ancestral te deseo muchos éxitos y buenos momentos. Quizás llegues a pensar que los mormones tienen un poco de razón en guardar bajo una roca megalítica la información para que en el fin del mundo ellos nuestros ancestros nos vengan a salvar, aunque hoy solo sabemos que conocer nuestra genética nos puede ayudar a vivir mejor y encontrar la identidad que a veces es el camino a nuestra verdad.

De guerreros y mercaderes

de Matilde García Moritán. Comentario de María Cristina Moreiras


            De guerreros y mercaderes relata una historia familiar estrechamente ligada a hechos históricos de nuestro país. Sus protagonistas despiertan sentimientos encontrados como muchos del pasado argentino.

Se puede adquirir en Amazon

Me cautivó escuchar las confesiones del viejo Coronel Benjamín Moritán en la cama del hospital, poco antes de morir, sobre su paso heroico por las armas; también, la vida aventurera del mercader, Esteban Rams y Rubert, plagada de dolor que ningún económico le permitió superar, es cinematográfica, sobre todo el asalto que sufre su barco mientras viaja por el río con sus hijos pequeños y el cadáver de su esposa.

Traer al presente a través del diálogo de la autora con su hijo Lucio me pareció un recurso muy bueno. Acerca los personajes a la realidad y descubre los sentimientos de la autora y la importancia de dejar testimonio de la vida de los ancestros.

Me hubiera gustado saber más de Lucio, aunque de ninguna manera eso opaca la importancia y la calidez del diálogo.

El árbol genealógico debería tener letras más grandes, no se leen bien los nombres y no es fácil seguir la genealogía para quien no es un experto en el tema.

El libro atrapa. ¡¡¡Me encantó!!!

María Cristina Moreira pertenece al grupo de autores que coordino. Es historiadora y autora de Nuestros ancestros gallegos, Los secretos de la abuela Victoria. Escribe para la Colección autobiografía historia familiar y autoficción

Paso a paso. Cómo aprovechar las promociones gratis de Amazon

Propongo usar del gigante lo que nos puede ser útil. Sería deseable que estemos al tanto de cómo funcionan las multinacionales, qué puede ser efectivo para regularlas y qué podemos hacer cada uno.

Mientras tanto hay dos cosas que se pueden aprovechar: los libros sin costo y la edición, que si uno se da un poco de maña con el uso de la PC, también es sin costo. Cierto es que cuando algo es gratis no somos el cliente, sino el producto. Cada uno hará su balance.

En este post mostraré cómo descargar los libros gratis que se pueden obtener en Amazon. Ofrecer libros gratis o con grandes rebajas es parte de su política comercial, y debe darle algún resultado porque solo se puede hacer cada 90 días.

Paso a paso cómo hacer.

Ir a la página www.amazon.con desde tu teléfono o desde la pc

  • En la flechita al lado de la bandera se puede cambiar al idioma español
  • Teclear al lado de la bandera: en cuentas y listas y pulsar en cliente nuevo:

Se abre esta ventana:

4 -Crear cuenta: poner nombre correo electrónico y contraseña ( no hay poner tarjetas de crédito para bajar libros gratis).

Ya estás suscrito a Amazon.

Ahora tenés que bajar la app para poder recibir y leer el libro:

  • Lo podes bajar a la pc, al teléfono, a la tablet, a tu lector de libros electrónicos kindle (si tenés lector de libros electrónico de otra marca no podés recibir libros de esta empresa) y en todos se sincroniza siempre que uses el mismo correo y contraseña.

IR AL TELEFONO (LA APP ES GRATIS) Para leer el libro desde tu teléfono

También podes bajar la app desde la página de Amazon, pero es más fácil desde Play Store

  1. ir  play store:
  2. buscar Kindle
  1. Es la app del dibujo del niño leyendo. Cuando la abrís se pone el mismo correo y contraseña que usaste cuando abriste tu cuenta en Amazon.

  1.  ir a  Microsoft store :
  2.  buscar Kindle : te cobra $70

EN LA PC ( si es que también querés leer el libro desde tu PC)

  • Volver a la página de www.amazon.com (desde el teléfono o desde la pc)

Ahora ya vas a ver tu nombre al lado de la banderita

  • Los días de la promoción para bajar gratis mi libro El escritor autobiográfico es del 16 al 20 de diciembre.
  • Donde esta en blanco escribir “el escritor autobiográfico ebook”

Tenes que llegar a esta página. La palabra kindle indica que es el libro digital. Cuando dice tapa blanda es la versión papel y para los argentinos es caro porque las impresiones se hacen en USA, España y creo que en Inglaterra.

Pulsar el de la izquierda donde dice comprar ( como no pusiste tu tarjeta no tengas miedo al hacerlo) Ahora si registraste tu tarjeta de crédito porque pensás comprar algún libro, tener en cuenta que en Amazon se compra con el primer click

De ahora en más ya podés bajar muestras gratis del libro que te guste (y después comprarlos en una librería, si no querés comprarle a Amazon) y bajar todos los libros gratis que cada tanto promociona Amazon.

Te muestro un ejemplo del libro gratis que bajé mientras hacía este post:

En la franja blanca escribí “libros gratis” y aparecieron varios. Se ve que el costo es 0. Se hace clic en comprar

La lista de ofertas de libros gratis cambia periódicamente.

A la izquierda pregunta a dónde enviar:

Abro la ventanita y me da todas mis opciones. yo tengo la app de Kindle en el teléfono, en la tablet, y el lector de libros electrónico kindle y en la pc. Elijo que me lo mande a ala tablet ipad. Llega al instante.

Si no es clara esta explicación, escribime.

Acerca de incluir con la e, la x o la @

Que el lenguaje en gran parte nos invisibiliza lo descubrí en los 80 cuando tuve un psicoanalista lacaniano. Se hace evidente, por ejemplo, en el masculino genérico que se utiliza aunque refiera a un grupo con mayoría de mujeres, o en la apropiación de los varones de la palabra hombre. La cultura de la época en la que vivimos –que la lengua expresa– se nos imprime como un sello en nuestro inconsciente, y no habría reparado en eso si alguien no lo hubiera puesto en palabras.

El oficio de escribir debió ocuparme antes de tomar una postura respecto del lenguaje inclusivo, sin embargo, no me sentí impelida a hacerlo hasta que la nueva ola feminista lo puso en la agenda (en ese sentido, ¡chapeau! ), y sobre todo porque estoy escribiendo un libro sobre mujeres. Hace un tiempo organicé una reunión virtual, un zoom, con amigos de la lengua escrita para reflexionar sobre el tema, pero no alcanzó para esclarecerme. A punto de terminar con ese libro (escrito a seis manos) debo, debemos, tomar una decisión, y es por eso que estoy escribiendo, porque es mi manera de pensar y, eventualmente, entender.

Para empezar, debo explicarme por qué siento rechazo al uso del lenguaje inclusivo. ¿Es la famosa resistencia al cambio? No. Rechazo la pelea y la división que provoca y, sobre todo, la imposición desde el poder cuando la lengua es el instrumento imprescindible para el entendimiento. ¿Quién gana con esto?, ¿las mujeres? No lo creo.

Por supuesto que me molesta el genérico masculino y muchos otros giros de la lengua, pero no puedo utilizar la “x” o la “arroba” o cualquier otro artificio que no se pueda leer, aunque puedan ser adecuados para carteles de guerra, para tomar conciencia. Lo mismo pienso del uso de la “e”  en las desinencias, más allá de que vuelve imposible la lectura, quiebra el poder de las palabras, tanto de las que nos representan como de las que no, pero sobre todo rompe con la posibilidad de comunicarnos con los que piensan diferente.

La mayor dificultad para debatir este tema es la tendencia a aceptar soluciones fáciles a problemas complejos, y, así, porque soy feminista uso el lenguaje inclusivo y quien no lo usa es machista. El problema está directamente vinculado a la pregunta: ¿la lengua cambia la realidad o la realidad cambia y la lengua lo refleja? Es posible que las dos posturas tengan una parte de razón. En ese sentido, poner en palabras lo que no está dicho es un camino a seguir más no el único, hay muchas otras maneras de intervenir en la realidad además de la lengua oral o escrita (por ejemplo, los juguetes que le doy a mis hijos).

Volviendo a la lengua, ¿qué recursos tenemos? Pienso que podemos dejar marcas (shifter*). La más sencilla es el desdoblamiento (leí en algún lado que no hay nada más democrático que el uso de la conjunción “y”), claro, que en un libro de 300 páginas, regularía el uso porque la lectura podría resultar agotador y debería tener en cuenta, además, el orden de los géneros. También podemos usar los recursos que tiene el idioma, sobre todo el español que es tan rico, como el relativo o la paráfrasis. Sería hacer un uso consciente de la lengua.

En uno de mis talleres de escritura hay nueve mujeres y un varón, y debo decir que, cuando me dirijo al conjunto, cada vez me resulta más incómodo usar el masculino genérico. Me escucho diciendo frases como “chicas y chico” o “bancate, Juan, que use el femenino” y así. Reflexionando sobre este hecho concluyo que si me pasa a mí, también le pasa a quienes (otras y otros) como yo miren con atención a este tema; entonces es posible vislumbrar que, poco a poco, sin darnos cuenta es posible llegar a consensos, por ejemplo, del uso del genérico femenino; y, sin duda, otras formas que irán surgiendo hasta que un día ya no sea necesario recurrir a artificios en la lengua para vernos representadas.

Al fin, puedo hacer una propuesta para las coautoras del libro que tal vez se llame El viaje o Una charla entre m

Descubrí en los 80, cuando tuve un psicoanalista lacaniano, que el lenguaje nos invisibiliza. Se hace evidente, por ejemplo, en el masculino genérico que se utiliza aunque refiera a un grupo con mayoría de mujeres, o en la apropiación de los varones de la palabra hombre. La cultura de la época en la que vivimos –que la lengua expresa– se nos imprime como un sello en nuestro inconsciente, y no habría reparado en eso si alguien no lo hubiera puesto en palabras.

El oficio de escribir debió ocuparme antes de tomar una postura respecto del lenguaje inclusivo, sin embargo, no me sentí impelida a hacerlo hasta que la nueva ola feminista lo puso en la agenda (en ese sentido, ¡chapeau!), y sobre todo porque estoy escribiendo un libro sobre mujeres. Hace un tiempo organicé una reunión virtual, un Zoom, con amigos de la lengua escrita para reflexionar sobre el tema, pero no me alcanzó para esclarecerme. Como autoras de un libro escrito a seis manos debemos, debo, tomar una decisión, y es por eso que estoy escribiendo, porque es mi manera de pensar y, eventualmente, entender.

Para empezar, debo explicarme por qué siento rechazo al uso del lenguaje inclusivo. ¿Es la famosa resistencia al cambio? No. Rechazo la pelea y la división que provoca, y sobre todo la imposición desde el poder, cuando la lengua es el instrumento imprescindible para el entendimiento. ¿Quién gana con esto?, ¿las mujeres? No lo creo.

Por supuesto que me molesta el genérico masculino y muchos otros giros de la lengua, pero no puedo utilizar la x o la arroba o cualquier otro artificio que no se pueda leer; aunque pienso que pueden ser adecuados para pancartas, para tomar conciencia. Lo mismo pienso del uso de la e en las desinencias, más allá de que vuelve imposible la lectura, quiebra el poder de las palabras, tanto de las que nos representan como las que no, pero sobre todo rompe con la posibilidad de comunicarnos con los que piensan diferente.

La mayor dificultad para debatir este tema es la tendencia a aceptar soluciones fáciles a problemas complejos, y, así una persona determina “porque soy feminista uso el lenguaje inclusivo y todo el que no lo usa es un machista”. El problema está directamente vinculado a la pregunta: ¿la lengua cambia la realidad o la realidad cambia y la lengua lo refleja? Es posible que las dos posturas tengan una parte de razón. En ese sentido, poner en palabras lo que no está dicho es un camino a seguir mas no el único, hay muchas otras maneras de intervenir en la realidad además de la lengua oral o escrita (por ejemplo, los juguetes que le doy a mis hijos, o al contar un cuento infantil incluir protagonistas mujeres en roles no tradicionales del género).

Volviendo a la lengua, ¿qué recursos tenemos? Pienso que podemos dejar marcas -tipo un shifter cultural (shifter, un concepto de Lacan que indica, en una frase, el lugar desde el que se habla)-. La más sencilla es el desdoblamiento o sea, niñas y niños, varones y mujeres (leí en algún lado que no hay nada más democrático que el uso de la letra i griega o ye), claro, que en un libro de 300 páginas, regularía su uso porque al lector puede resultarle agotador, pero sí tendría en cuenta el orden. También podemos usar los recursos que ofrece el idioma, sobre todo el español que es tan rico, como el relativo o la paráfrasis. Sería utilizar conscientemente la lengua.

En uno de mis talleres de escritura hay nueve mujeres y un varón, y debo decir que, cuando me dirijo al conjunto, cada vez me resulta más incómodo usar el genérico masculino. Me escucho diciendo frases como “chicas y chico” o “bancate, Juan, que use el femenino” y así. Reflexionando sobre este hecho concluyo que si me pasa a mí, también le pasa a quienes (otras y otros) como yo están atentos a este tema; entonces es posible vislumbrar que, poco a poco, sin darnos cuenta se llegará a consensos, por ejemplo, del uso del genérico femenino; y, sin duda, otras formas que irán surgiendo hasta que un día ya no sea necesario recurrir a artificios en la lengua para vernos representadas.

Al fin, puedo hacer una propuesta a las co autoras de este libro: en los textos colectivos, utilizar los recursos de la lengua y dejar marcas como llamado de atención, mientras que en los textos personales (los firmados) elegir con libertad el lenguaje con el que cada una se sienta representada.

PD: Dejo registro, para no olvidarla, una escena mínima que recordó mi amiga María Ester cuando le di a leer este texto; la contaba nuestro amigo Falucho Luna, único varón con muchas hermanas: “cuando de niños iban a buscarnos a la escuela la maestra llamaba “¡chiquitas de Luna! “, y salíamos todas.”  Él inclusive y no parecía molesto con eso, todo lo contrario, lo contaba con una sonrisa.

Las mil y una Alejandrinas de Alejandrina Morelli

Alejandrina Morelli

Nunca un título tan bien puesto –La mil y una Alejandrinas– porque su libro nos muestra a cada una de ellas: la sensible, la práctica, la ingenua y no tanto, la quejosa, la lectora, la linda y alta, pero también la fea y bajita, la crítica, la que se pregunta, la puede triturar como una licuadora, la nostálgica, la que ama y quiere ser amada, la curiosa, la que no sabe todo, la generosa, también la que odia pero es capaz de buscar un artilugio para no dañar a nadie, la que puede meterse en el alma de un perro o enredarse con las cables de la tecnología en un nido calentito.

Alejandrina escribe como habla y como es: una simpática arrebatada que no se guarda nada; que no puede estar peinada porque se revuelve la cabeza con las manos, así como revuelve su alma con preguntas en busca de su verdad. Pero Alejandrina no nos habla de ella porque sí, lo que busca es mostrarnos la realidad que nos rodea y de la que no nos percatamos hasta que alguien le pone palabras.

“Pinta tu aldea y nos pintarás el mundo”, dijo Tolstoi, bueno, podríamos decir que Alejandrina al pintar su vida, su casa, su barrio, su pueblo –Maldonado–, nos está mostrando el mundo. El plus del libro es el humor con el que está escrito y otro plus –en este caso hablo como nic de este lado del Río de la Plata–, es que ella sea una argentina-uruguaya porque tiene una mirada, mezcla de tango con candombe, muy singular.

Escuchemos su voz en el relato que da nombre al libro:

¿Cuántas veces nací, cuántas vidas estoy viviendo al mismo tiempo sin darme cuenta, cuántas viví y mantengo en el olvido? Seguro que cientos o miles, porque nadie me asegura que haya una sola dimensión del tiempo, más bien yo creo que hay varias, como espacios superpuestos, en los que viven sus vidas las diferentes mujeres que no pudieron ser y sin embargo siguen llevando mi nombre. Cada vez que entro en un tema me doy cuenta que hay una Alejandrina que se quedó enredada en un pliegue del pasado, con un posible destino para el cual estaba preparada, para el cual estaba todo previsto, y sin embargo por “h” o por “b” se desdibujó con el tiempo y se perdió para siempre en el olvido.

La imagen de la equilibrista en la tapa está lograda y también la contraportada con un dibujo del inolvidable Fontanarrosa.

El poder de la palabra escrita. El viaje empezó hace 15 años.

Hace años empecé a reunir a personas que quisieran escribir la historia familiar o sobre sus experiencias de vida. No había talleres de escritura autobiográfica en el país. La idea surgió cuando regresé a la Argentina después de vivir en España tras la crisis del año 2001. Escribir un diario personal me ayudó a sobrellevar la lejanía, el desconcierto de esa época y a retomar las riendas de mi vida. En el 2004 presenté el escrito a un concurso en Australia y fue premiado. Ese resultado, mis libros con fuerte contenido autobiográfico y el hecho de que escribir me ayudaba a sentirme mejor, me llevó a pensar que había una experiencia que podría brindar a otros, y así surgió el primer taller. Una nota de La Nación convocó a muchas personas y formé los tres grupos de autores que perduran hasta hoy. Había una necesidad.

Y empezó una historia que cambió mi vida y que no deja de sorprenderme gratamente porque, desde entonces, me acompañan mujeres y varones con quienes compartimos el gusto por los libros y la escritura. Una gran mayoría llevamos más de 10 años juntos, algunos desde el 2005. En este tiempo hemos escrito mucho y rescatado historias que de otra manera se habrían perdido. Nunca imaginé tan valioso recorrido cuando con mucha inseguridad organicé hace quince años la primera reunión con amigos y amigos de mis amigos.  

Un gato callejero llamado Bob

El gato Bob

Bob es un gato amarillo grandote, James Bowen lo lleva sobre su hombro cuando camina por las calles de Londres. En los días fríos Bob suele lucir una bufanda. Las tiene de todos colores. Se las regalan los turistas que conocen su historia.

James Bowen no escribiría libros si no fuera por su gato Bob. No hubiera podido recuperar su familia ni dedicaría tiempo a ayudar a organizaciones como la Fundación Big Issue, el periódico de las personas sin hogar del Reino Unido, Escocia e Irlanda, que trabajan por los animales, y de La Cruz Azul (Blue Cross), una entidad benéfica que se ocupa de los animales que no tienen acceso veterinaria privadas y da ayuda a gatos y perros.

 Antes de encontrarse con un gato herido en la puerta del alojamiento que la seguridad social le había otorgado James intentaba dejar la heroína que lo había hundido en las sombras. Para mantenerse tocaba la guitarra en la calle con eso conseguía algunas pocas monedas cada día.  Cuando encontró el gato herido y maltrecho usó el poco dinero que tenía para curarlo, cuando estuvo bien lo instó a recuperar su libertad pero el gato no quiso, es más empezó a seguirlo por las calles de Londres, incluso subió autobús número 73 que tomaba James para llegar a Covent Garden y Piccadilly Circus donde tocaba la guitarra.  

Por primera vez James se hacía cargo de alguien vivo y ocurrió algo mágico. James dejó de ser invisible gracias a Bob que se quedaba a sus pies mientras tocaba la guitarra y encontró la fuerza para dejar la heroína. 

Imágenes de ambos empezaron a circular por las redes y personas de distintas partes del mundo recorrían las calles de Londres para verlos. Llegó la propuesta de una editora y también la de hacer una película en la que actúa el mismísimo Bob que se puede ver en YouTube.

Desde su publicación Un gato callejero llamado Bob  ha vendido más de un millón de ejemplares, ha sido traducido a 30 idiomas. A la fecha hay siete nuevos libros.  

¿Qué me atrapó? Está escrito en primera persona con lenguaje sencillo, directo y se percibe la honestidad del autor con lo que narra. Podemos reconocer las tres líneas sinuosas que hay en la biografía de todo humano: lo que un hombre ha creído ser, lo que ha querido ser y lo que es. El escritor Garry Jenkins acompañó muy bien en el proceso de la escritura.

En Un gato callejero llamado Bob podremos descubrir la refinada personalidad del gato, disfrutar de los diálogos que Bowen mantiene con él, pero en una historia no pueden faltar los conflictos: la lucha por dejar la metadona, las amenazas de patoteros, el trato de la policía, la envidia de otros habitantes de la calle.

Mi gato Morris

Conocer de primera mano el submundo de la calle es un plus del libro.  A través de James podemos sentir la vulnerabilidad de un ser humano que se ve obligado a vivir o trabajar en la calle, las injusticias, la permanente amenaza.

No dejes de leerlo, de mirar los videos y las fotos que suben personas de todo el mundo. 

Hace poquito murió el gato Bob

Tuve un gato llamado Morris. Era igualito a Bob y también me ayudó a vivir.

El abecedario y la autobiografía

Carlos Fuentes es un escritor mexicano, tal vez el más famoso de su país, autor de novelas, ensayos y cuentos. De toda su obra se puede aprender mucho porque era un creador de recursos literarios. De toda su larga obra solo citaré dos de ficción: una novela corta Aura porque es inquietante y además un ejemplo de literatura fantástica y Todas las familias felices porque son relatos de familia.

Autobiográficos tiene dos: Myself with others, no está editado en castellano,reúne ensayos sobre los temas de su obra: la autobiografía, el amor por la literatura, la política. El otro es En esto creo de la A a la Z.

Esta original autobiografía se estructura como un diccionario de la vida. Quienes quieren escribir sobre su propia vida esta es una forma sencilla de organizar los recuerdos. El libro de Fuentes tiene cuarenta y un temas o capítulos. A través del recorrido por los títulos se puede entrever un contenido que nos habla de los grandes temas de la existencia y sus intereses personales que por cierto eran diversos: Amor – Balzac – Belleza – Buñuel – Celos – Cine – Dios – Educación – Experiencia – Familia – Faulkner – Globalización – Hijos – Historia – Iberoamérica – Izquierda – Jesús – Kafka –Lectura – Libertad – México – Muerte – Mujeres – Novela – Odisea – Política – Quijote – Revolución – Sexo – Shakespeare – Silvia – Sociedad Civil – Tiempo – Urbes, Ubres – Velázquez – Wittgenstein – Xenofobia – Zúrich.

¿Si Fuentes usó esta estructura por qué no hacerlo nosotros?

El primero en utilizar el orden del ‘diccionario’ para un libro fue Voltaire en su Diccionario filosófico. Este tipo de organización es considerado casi en género en sí mismo. La obra se presenta siguiendo la lógica del orden alfabético con textos que cierran en cada capítulo o sea como una serie de TV son capítulos “unitarios” y no requiere una lectura seguida porque no hay continuidad en el tiempo.

El diccionario se usa para cualquier tipo de libro, en temáticos como Conceptos claves de gramática, lingüística y literatura de María Merin y mucho en biografías como la del corredor de autos Antonio Zanini  de la A a la Z del periodista Esteban Delgado, Todo sobre Gregory Peck de la A la Z de Jaime Noguera Martín y la Cortázar de la A  la Z de Aurora Bermúdez (un libro magnífico por su contenido y como objeto libro que deberías tener en tu biblioteca).