Cómo conocí el taller de Virginia por Tuche Riesco

Escribir no era una tarea nueva para mí. Hacìa muchos años que trabajaba  redactando normas y manuales de procedimiento. Además asistíamos periódicamente a cursos de actualización que organizaba la empresa. 

Puse manos a la obra pensando que mi experiencia facilitaría la tarea. Pronto me di cuenta de que estaba equivocada. No cometía errores sintàcticos o gramaticales pero carecía de un estilo aceptable.

Busqué un taller literario para principiantes, encontré uno de jubilados. Un año después lo dejé. No era el adecuado. Asistí a otro y me pasó lo mismo. 

Pasó un tiempo y un día dije “¡Eureka!”. En la publicación mensual de la revista “Todo es Historia” encontré una gacetilla: informaba que en fecha próxima el taller de “Autobiografía e historias familiares” de Virginia Haurie iniciaría sus reuniones semanales.

Mis padres –inmigrantes– despertaron mi imaginación con leyendas de su “Tierruca” –la verde Asturias– y con las peripecias personales de los antepasados. Muchos años después la visité varias veces y en 1995 decidí escribir la historia familiar.

  Optimista –aunque temía el rechazo– envié un correo con mis antecedentes y falencias. La respuesta fue favorable: me invitó a asistir a una clase.

Había encontrado lo que buscaba. Además de la técnica tan necesaria, necesitaba, Virginia ofreció sin retaceos su asesoramiento y experiencia. La corrección de los trabajos de mis compañeras de grupo aportaron lo suyo, en especial los de Susana Facorro que estaba a punto de publicar su primer libro.  Pero Susana también me estimuló con su palabra  en los momentos de desaliento. Todavía lo hace. 

Virginia señaló un camino y continué escribiendo. En 2013 organizó una sorteo para editar una de nuestras historia. Lo gané y se publicó “El diario de Lina”, relato que registra mi primer trabajo como maestra rural.

  Pasaron los años y la artrosis me alejó de las reuniones semanales pero cuando Susana me avisa de la presentación de libros o de reuniones amistosas, asisto, me entero de las novedades y participo del ambiente de camaradería y dedicación como en aquel lejano día de 2006.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *