¿De dónde vengo?

de Cristina Moreiras

Siempre tuve curiosidad histórica, el pasado me atrae y si me pertenece de alguna manera, más aún. Mis padres vinieron a la Argentina en el año treinta, cuando Gardel cantaba mi Buenos Aires Querido e Irigoyen había sido derrocado, en España se había terminado la Dictadura de Primo de Rivera y el rey preparaba sus valijas para el largo exilio de la monarquía. La historia pasada de España y la Argentina la conocía bien, pero de mi familia solo llegaba a mis abuelos y tíos. Era tiempo de saber sobre mis ancestros que habían sido simplemente campesinos de una aldea gallega. Ellos eran mi sangre a través del tiempo por eso debía desenterrar su historia que dormía en aquellas tierras, en sus casas y en viejos papeles guardados celosamente en un cajón de algún mueble que talvez alguno de ellos construyo.

            Mi camino en busca de los orígenes se inicio viajando a la aldea de Susa en el Ayuntamiento de Taboada, provincia de Lugo, Galicia. Al visitar a mis primas que viven aún en la casa familiar recibí de ellas documentos de acuerdos de dotes, mejoras y algunos otros entre los que se encontraba un árbol genealógico armado por mi abuelo paterno. Su objetivo había sido  desde ahí arrancar con el reparto de su herencia entre sus hijos partiendo de los bienes que a través de más de trescientos años se incorporaron a la Casa del Menor (nombre que recibe la casa familiar de mi padre).

            Ese árbol fue la mejor herencia que mi abuelo me legó, a través de él comencé a recorrer el largo camino de recomponer mi historia familiar. Complete los datos con la información de los documentos, visité la parroquia de San Martiño (donde además mis ancestros se encuentran sepultados) en busca de información y luego el obispado para remontarme más allá en el tiempo. Llegué así al año 1737 cuando el apellido de la familia era Díaz no Moreiras.

            Así, hace más de veinte años comencé a navegar en e mundo de la genealogía, conocí a los Mormones que en aquel momento solo tenían los microfilm que podías consultar en sus centros. El de Buenos Aires era en la calle Humbold, en Palermo. Allí me dirige cual avezada investigadora, recordé mis visitas al Archivo Nacional en mis años de estudiante de Profesorado de Historia. Tuve la primera desilusión cuando me dijeron que los obispados españoles no los dejaban microfilmar, por ello solo lo podría seguir investigando sola en mis viajes a España. Pasé varias mañanas detrás de las murallas de la ciudad de Lugo en el archivo del obispado. Encontré información pero no mucha más de la que me brindó mi abuelo y los documentos guardados en la Casa del Menor. En la Casa do Anton vecina de ella donde nació y vivió mi madre, también había documentos que mi prima me aportó, pero no tenían el árbol y se referían más a litigios por la herencia y la dote de mi abuela. Una historia que alguna vez escribiré, aunque los silencios y los secretos familiares no me permitieron ahondar mucho en ella, solo comprender las distancias con esa rama familiar y aprender a poner paños fríos a los enfrentamientos familiares para que la sangre triunfe sobre el dinero, tarea no fácil.

            El siguiente paso fue volcar la información en la página www.myheritage.com  que me acompaña hasta hoy. A través de ella he podido dar información a otros navegantes en los mares del pasado ancestral. Aún hoy recibo mail y mensajes de la pagina por coincidencias con otros árboles. La nota de color es que como todo era prueba y error lo cargue varias veces y así algunas coincidencias eran con los míos. Incursiones luego en otras páginas con historias de apellidos, mapas que te ubican en el mundo. Todo este camino me aportaba tanta información que termine escribiendo mi historia familiar Nuestros Ancestros Gallegos.

Si te preguntas, por tus ancestros, sus nombres, sus orígenes y te propones buscarlos, tu investigación debe tener un cierto orden eso lo brindará armar un árbol genealógico con nombres, fechas, lugares de nacimiento y defunción. Hay varios sitios en la red  que te pueden guiar.

            El segundo paso sería la búsqueda de toda la documentación posible que acredite esos datos. Para arrancar tendrías que buscar en los registros públicos del lugar donde nacieron o fallecieron. Así recorrerás los registros civiles en la Argentina primero para pasar, luego, a los lugares de donde emigraron. Hasta el siglo veinte los mayores registros se encuentran en las Parroquias luego de un tiempo pasa a los Obispados. También se puede encontrar información en registros de otras comunidades religiosas. Los mormones basados en la teoría según la cual nuestros ancestros nos van a salvar, fueron los mayores recopiladores de esta información, microfilmaron todos los registros que se les permitió, en algunos casos la iglesia católica fue renuentes con su colaboración por eso se perdió mucha información. Gracias al desarrollo de las comunicaciones en las redes hoy existen otras vías para conseguir datos, las más importantes son las que surgieron del aporte de los mormones, además de los registros de Comunas, Ayuntamientos etc. que envían partidas por correo y a través de la Web y reciben pedidos por esa misma vía. Podemos encontrar en las redes varias páginas:

http://www.bne.es/es/Micrositios/Guias/Genealogia/busqueda_antepasados/

www.germanculture.com.au

www.pantaenius.com.ar

www.apellidositalianos.com

Podría seguir enumerando otros sitios de internet para tu búsqueda en la Web, son muchos y también es mucha la información. Pero siguen siendo los mormones los mejores en el tema, como cuando solo guardaban los microfilms en sus archivos y permitían ir a consultar, es por eso que sus páginas gratuitas son muy completas.

www.myheritage.com

www.familysearch.com

            Mi recomendación en esta búsqueda es no dejar tus datos en cualquier Sitios Web que solo quieren “chupar” tus datos o gestionar información a cambio de dinero.

Si tu curiosidad te lleva a buscar donde están tus raíces y de dónde vinieron en un mapa, te recomiendo: www.forebears.io. Es divertido recorrer el mundo  buscando parientes.

            En este viaje a tu pasado ancestral te deseo muchos éxitos y buenos momentos. Quizás llegues a pensar que los mormones tienen un poco de razón en guardar bajo una roca megalítica la información para que en el fin del mundo ellos nuestros ancestros nos vengan a salvar, aunque hoy solo sabemos que conocer nuestra genética nos puede ayudar a vivir mejor y encontrar la identidad que a veces es el camino a nuestra verdad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *