La crack

El Crack-Up de Scott Fitzgerald, una colección de ensayos, cartas inéditas y apuntes autobiográficos.

(fragmento de Crack-Up)

Esto me llevó a pensar que los que sobrevivieron habían logrado algo así como una fuga total. Es éste un amplio término y no guarda relación con la fuga de una cárcel cuando se dirige uno con toda seguridad a otra cárcel, si es que no lo llevan de vuelta a la misma. “Evadirse” o “huir de todo” no es sino una excursión en una trampa, aunque la trampa implique los Mares del Sur, que sólo son para quienes quieren pintarlos o navegarlos. Una fuga total es algo de lo que no se puede retornar; que es irreparable porque hace que deje de existir el pasado (…).

Me sentía como esos hombres de ojos somnolientos que solía ver en el tren local de Great Neck quince años antes: hombres a quienes no les importaba que el mundo fuera a caer en el caos al día siguiente siempre que sus casas quedaran a salvo. (…)

Y una sonrisa, ah, tenía que adquirir una sonrisa. Todavía estoy trabajando en esa sonrisa. Es para combinar las mejores cualidades de un administrador de hotel, una vieja y experta comadreja social, un director de escuela en el día de visitas, un ascensorista negro, un marica poniéndose de perfil, un productor comprando materia prima a mitad de precio, una enfermera de experiencia empezando un nuevo trabajo, una modelo en su primer anuncio público, un extra esperanzado pasando cerca de la cámara, una bailarina de ballet con el dedo de un pie infectado y, por supuesto, el gran rayo de amorosa bondad común a todos aquellos que desde Washington a Beverly Hills tienen que existir en virtud de la mueca.

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