Las memorias íntimas de George Simenon

«En mi novela todo es verdad pero nada es exacto». GS

Georges Simenon escribió su autobiografía, Memorias intimas, a mano en cuadernos de tapas amarillas, más de mil páginas. Una historia de novela de un personaje de novela. Una vida marcada por el desamor de su madre y por el exceso. Escribió cientos de novelas, 60 a 80 páginas diarias, seis novelas al año, una en sietes días, y tuvo sexo con 10.000 mujeres, lo dijo en una charla con Federico Fellini a propósito de la película Casanova que estaba filmando. Su enorme obra y su vida dieron lugar a innumerables reportajes, estudios académicos y también otras autobiografías: de su exmujer escribió dos, enmascaradas en novelas Un pájaro para el gato y El falo de oro, retrato íntimo de un hombre célebre y de su hijo Pierre De padre a padre.

En Memorias íntimas, Simenon recorre toda su vida de manera descarnada. Lo hace dos años después del suicidio de su única hija, Marie Jo, a los 25 años de un disparo al corazón

El libro comienza con una carta a esa hija en cuyo primer párrafo alude a problemas de tipo judicial planteados por la madre de Marie Jo de quien el escritor estaba separado desde hace varios años. Sigue con la descripción de cómo se entera del suicidio:

Marc y Mylène acudieron rápidamente a los Champs-Elysées y encontraron la puerta de tu apartamento cerrada por dentro. El portero no tenía duplicado de la llave, y hubo que llamar al comisario del barrio, que llegó inmediatamente y avisó a un cerrajero.

Tu apartamento estaba perfectamente ordenado y limpio, como si, antes de partir, hubieras procedido a una minuciosa limpieza, habiendo incluso lavado y planchado tu ropa interior y tus vestidos. Todo estaba en su sitio. Y tú yacías sobre la cama, con un pequeño agujero ensangrentado en el pecho.

¿De dónde procedía la pistola del veintidós de un solo tiro? ¿Quién había comprado las balas?

«Este libro no será el mío, sino el tuyo», dice Simenon al final de la carta a su hija que comprende el primer capítulo e inmediatamente después nos cuenta de su infancia, su juventud, la trayectoria literaria, sus viajes, las decenas de lugares en los que vivió, las personas que conoció, sus relaciones con las mujeres, con el cine, se detiene en pormenores del crecimiento de sus hijos y también de su época

A lo largo del libro utiliza la segunda persona para dirigirse Marc, Johnny, Pierre y Marie Jo, sus hijos. Habla con uno, a veces con otro y con todos. El relato transmite la sensación de que ellos están ahí escuchándolo. Son reiteradas las alusiones a los destinatarios, haciéndoles preguntas o imaginando las de ellos o lo que recuerdan. Suele terminar algunos de los capítulos con un “buenas noches”.

Simenon no esconde nada de su vida sexual ni de la convivencia con sus esposas y amantes ni tampoco detalles sobre la tormentosa relación con su segunda mujer, Denyse Ouimet, la madre de tres de sus hijos. No omite descripciones intimas de la sexualidad, los golpes que se daban uno al otro, los celos. Hay largos diálogos entre ellos de los buenos tiempos y de los que vienen después y cartas sobre todo de la etapa en que ella, ya separada, demanda enorme sumas de dinero amenazándolo con escribir sobre él.

Al final de Memorias intimas se transcriben las cartas que Simenon le escribió a la hija los días posteriores a esparcir sus cenizas en el jardín de su casa –que contienen “un poquito de oro mezclado”–, por el anillo que ella había pedido en la carta de despedida que no se le quitaran. Termina dándole la voz a esa hija, que a veces quería ser escritora, publicando sus textos, cartas, relatos, poemas, ordenados desde 1962 hasta 1978, el año de su muerte. Ese recorrido permite reconstruir el derrotero de una muchacha joven, hermosa, creativa, hacia la desesperación, aguijoneada por quien ella llama “doña Angustia”. Una hija quien desde pequeña expresó una devoción intensa hacia su padre a punto de pedirle, a los 8 años, un anillo de oro –de casamiento– que agrandará a lo largo de toda la vida.  Simenon explicita que no contará todo lo escrito por ella, lo grabado, ni las anotaciones que hizo en el libro Un pájaro para el gato que su madre acababa de publicar contando su versión del matrimonio con Simenon.

Lapublicación de Memorias íntimas provocará un nuevo libro de su exmujer El falo de oro, retrato íntimo de un hombre célebre, escrito con el seudónimo bajo seudónimo Odile Dessane, y una pelea en tribunales censurar esas memorias que terminará en a supresión de 31 líneas de las cuales 25 pertenecen a textos finales de Marie Jo. En el libro aparecerá con blancos y las palabras como “párrafo censurado”. Más tarde la prensa sabrá que, a la edad 11 años, Marie Jo había presenciado un hecho perturbador protagonizado por la madre. 

Es un fragmento del capítulo dedicado a George Siemenon de mi próximo libro Grandes escritores, qué y cómo escriben sobre sus vidas

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