Lectoras

De Ana Termine

De Miriam Druger

Mujeres como agentes de cambio.A través del tiempo las mujeres hemos vivido diversas circunstancias. En este libro cada capítulo tiene el nombre de una mujer. Son baúles o cofres cerrados algunos por muchos años que se permiten abrirlos en este siglo donde el papel de la mujer muestra el avance y superación. Libres e independientes tres grandes mujeres Virginia, Paula y Camila nos muestran sus hermosas intimidades, sus vínculos, el transcurrir de sus vidas, los cambios y adaptaciones que tuvieron que recorrer hasta lograr sin ataduras procesos a lo que estaban dispuestas. Este libro es una apertura de variados sentimientos. Cada una narra sus sentimientos a flor de piel rodeadas de una maravillosa naturaleza donde se respira arte puro. Emocionante y atraparte lectura.

Ganadoras de la BÚSQUEDA DEL TESORO que se realizó con motivo del lanzamiento del libro por las calles con nombres de mujeres por Puerto Madero, Buenos Aires Argentina.

Ganadoras de la búscqueda del tesoro que se realizó por las calles con nombres de mujeres del barrio de Puerto Madero, Buenos Aires.

De Eliana Mutio

Este es un libro al cual se debe entrar con apertura, con ganas, sin preconceptos, y, sin expectativas, la experiencia es más enriquecedora. Al menos, así me pasó a mí. Hace años que no leo un libro en dos días, creo que ayudó el solo tenerlo y dejar que me atrape en su diversidad, no solo de contenido, sino también de presentación.

            Es una investigación acerca de la mujeres de 38 a 48 años, que, en primera persona, cuentan, libres, su verdad, descarnada, concreta. Y esa variedad se acompaña con el previo comentario de cada una de las autoras, Paula, argentina (46) y Camila, colombiana (35), ambas residentes en San Pablo, pertenecientes a esas franjas etarias, que anticipan por qué han incluido cada historia. Cuando el lector se introduce en esas trece vidas individuales, la de las Viajeras, encuentra también sus propias resonancias y referencias que van hilvanando en forma ineludible.

            Desde el inicio y hasta el punto final se encuentra la escritura entretejida de Virginia (68) que en su literatura de los años 90’ con Mujeres solas representa a las madres de las protagonistas de hoy. Además de su trayectoria, su presencia en el hito histórico del primer encuentro global de Beijing del 95’ para hablar de la mujer, bisagra en el tratamiento mundial del tema, nos da cuenta del camino que vamos a recorrer con esta lectura.

Y escribe ella también, al igual que Paula y Camila, lo que ha sido su historia en 3 etapas, hasta el momento de este libro, su devenir, caminos recorridos, “decisiones”. Y esta última palabra deviene mágica, en donde encuentro el primer denominador común, motor de todas las historias de vida, inclusive las propias contadas por las escritoras.

            El libro, se gestó y trabajó durante dos años antes de la pandemia, etapa global de la humanidad que irrumpió y no necesita mayor presentación. Los escenarios donde escribieron las autoras, sus respectivas ciudades y luego la reunión en la comarca con la naturaleza de las sierras, su clima, su viento, el recuerdo de los incendios, sus cielos, nos acerca a ellas y a su trabajo. Aparecen sus anécdotas de encuentros entre sí y con otro grupo de escritoras, comidas, reuniones, alegrías, son locaciones que como en una divertida película documental, nos muestran su proceso de creación. Hoy, al leerlas, nos recrean a los lectores, también nuestros momentos felices, el clásico “dónde estaba o que hacía yo en febrero del 2020”.

            Al llegar la pandemia, y ante la incertidumbre de seguir o no, se trae la referencia de Andrea Camillieri en la carta a su nieta Matilda, y deciden seguir, haciendo lo suyo, como el colibrí encarando el fuego con su gota de agua en el pecho en este problemático panorama: terminar el libro.

            Quedan perlas en este pequeño comentario, como las 3 historias de Paula y las 3 de Camila. Para nuestra cultura occidental, el relato de la experiencia tántrica de Paula no tiene desperdicio. En otro, su enojo con su marido por no apoyarla en desalentar a su hija adolescente en el deseo de estudiar en Europa; qué “harás sola” pregunta ella y el lector lo ve paradójico leyendo algo de su vida, sus viajes, movimientos, cambios, y todo en poco tiempo. Cuando se enseña a volar, a veces los hijos ensayan también. Paula introduce la conciencia de ella y su familia con el cambio climático, cuando se preocupa desde la comarca por las inundaciones en Brasil y maldice este fenómeno global que nadie parece asumir. También lo trae en la entrevista a Romi, Viajera que aporta, que vive en la comarca y narra además de sus decisiones, el horror de los incendios mirados enfrente de su hogar y con los suyos.

            Otra gota que me quedó, es la decisión de una mamá Viajera de permitir a su hija de 14 años volver a Italia a vivir con su padre y ella quedarse en América, aunque se pregunta con ternura quien le hará cafuné en su cabellera, así llaman a las caricias con las yemas de los dedos. El soltar para el bienestar de la hija es conmovedor.

O la decisión de una joven que casada con una persona a quien ya no soporta por su maltrato, descubre que se encuentra embarazada de él y no quiere tener ese hijo; el médico le manda reposo y ella decide hacer spinning, metáfora contundente de cómo decide que quiere vivir en adelante.

El incluir en este libro la carta de Daniela Dreyfus a sus hermanos varones sobre el tema del aborto, es un acierto conceptual para posicionarse en tan delicado tema.

Las historias de Camila con sus estudios, elecciones de lugares, vivir o no con alguien, y su cabello, que ella misma va cortando hasta casi raparse, es muy fresco de leer, como su relación con sus mascotas, con la nueva pareja con quien ha decidido permanecer en San Pablo. Su visión de  Buenos Aires, donde ha vivido alguna vez, y siempre le parece congelada, me conmueve como residente en esta ciudad, y extiendo esa imagen a todo el país. Aquí me resuena la imagen de la hija de Paula: escribe de San Pablo en un mensaje a su mamá, que viendo el mapa de la Argentina, nota que parece una mujer embalsamada. Me faltó el aire, pero es así, muchas veces lo he sentido viviendo en mi país. Podría escribir mucho aquí, pero no es la idea.           

Por suerte no intenta este trabajo ser un tratado sobre todas las mujeres y sí sobre muchas de ciertas franjas, para las cuales resulta inspirador.

Podría resumir más perlas que me llegaron, como la generosidad de las autoras en mencionar en cada tema una obra y autor de trascendencia. Y muchas veces incluir los links a manera de bibliografía o dato a recabar. Es muy enriquecedor. Preparo una lista de lo que han leído, es un bonus track de este libro.

Comencé el recorrido de Trencadís de mujeres como lectora, porque me lo enviaron, como alguien que recibe una caja de chocolates y los prueba. Pero continuar hasta el final, racionando el sabor, lo hice, como distingue Carlos Fuentes, como electora: elegí seguir, terminar y comentar.

Marialex

Más info en @trencadisdemujeres.

Se puede comprar por Amazon y en Argentina por Mercado Libre.

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