La Casa Rosenthal

Vivir y morir en Formosa, la tan amada

Se presenta en la Usina Cultural

Dice Eliana Mutio, la autora, en la contraportada de su libro:

En 1929 una pareja de inmigrantes judíos llega desde Palestina a la ciudad de Formosa en la República Argentina. Esta es la historia de sus vidas, sueños, concreciones, logros, alegrías, dolores y el corolario dramático de su triste final: un feroz asesinato con la única intención de despojarla de sus bienes. El antisemitismo, la impunidad y la injusticia borraron toda huella de una familia que fue pilar sustancial de la sociedad formoseña.

Los convoco a conocerlos y los conmino a no olvidarlos. Esta historia nos interpela como ciudadanos a decidir en qué sociedad queremos vivir.

Te invito a la presentación del libro Casa Rosenthal. Vivir y morir en Formosa, la tan amada el día 25 de marzo a las 18 horas en la Usina Cultural, Nicaragua 4899, CABA. Acompañan, a Eliana Mutio, autores del Colectivo de Autobiografía, Historia familiar y Autoficción, familiares de la familia Rosenthal y yo, como editora de la obra.
Brindaremos con una copa.
Te esperamos.

Nuevo libro de la Colección Autobiografía, historia familiar y Autoficción

Autobiografía, historia familiar y autoficción XII reúne pequeños recuerdos de lo cotidiano, de hechos y cosas que todos los que tenemos más o menos la misma edad hemos visto o compartido y que borramos de la memoria porque no merecían ser recordadas. Nuestros “me acuerdo” como le sucedió a Joe Brainard y George Perec surgieron a borbotones. En nuestro caso concentrados en las décadas de la infancia, aunque alguno que otro autor saltó esa barrera: “me acuerdo de los bancos de madera con tintero”, “me acuerdo de la sangre que chorreaba la revista Así”, “me acuerdo que el verdulero decía que el hombre no había llegado a la luna”, “me acuerdo que los padres asustaban a los niños con el cuco Lumumba”, “me acuerdo de las revistas mejicanas y del Llanero solitario”, “me acuerdo de la soda hecha con un polvo“, “me acuerdo que la misa se decía en latín”, “me acuerdo de las motonetas Vespa”…

En este libro no hay un autor único, en ese sentido, vas a encontrar “me acuerdos” de tipo localista, otros muy personales y hasta quien utilizó esta expresión como recurso para narrar una historia. Y como somos únicos y diferentes a algunos no les atrajo la propuesta. Como en volúmenes anteriores también contiene relatos de inspiración autobiográfica, autobiográficos puros y de autoficción. 

Los interesados contactar a través de esta página.

George Perec, un fuera de serie (1 parte)

de Wikipedia

Georges Perec es el escritor más singular que he encontrado en el vasto campo de los géneros del yo. Me entusiasma porque jugaba con la literatura, porque escribía sin importarle la posteridad, porque sus libros son sorprendentes.

Perteneció al grupo OULIPO, un Taller de Literatura Potencial francés, fundado en 1960 por el escritor Raymond Queneau. No podía ser de otra manera. El objetivo de los escritores que participan de este grupo es lúdico y científico. Los une la creación de obras literarias con técnicas de escritura basadas en restricciones. Se definen como “ratas que construyen el laberinto del cual se proponen salir”. Perec creó una de las obras más representativas de este grupo: Secuestro, una novela de intriga escrita como un lipograma donde se omite la letra «E», la más frecuente en el idioma francés. Poco después, escribió Les Revenentes utilizando solo palabras con la vocal «E».

Las cosas  fue su primer libro. La novela es premonitoria. Está ambientada en los inicios de la sociedad de consumo. Una pareja de jóvenes se gana la vida haciendo encuestas de publicidad y sueña con tener cosas, ser ricos, viajar por el mundo, poseer. En la novela tienen más peso las cosas que los personajes. De hecho hay una parte que es una larga y detallada lista, casi un catálogo, de cosas que desean para una casa ideal. Una casa que no tiene ventanas.

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Muerte en familia, de James Agee

Lo primero que supe de él fue que lo habían llamado el Poeta de la verdad, un hombre que tenía obsesión por escribir sobre su percepción de la verdad y que había escrito un libro autobiográfico, ganador del Premio Pulitzer de novela en 1958.
La  ´verdad´ es un tema al que estoy siempre atenta porque es sustancial en los géneros referenciales y quise saber más; sobre todo porque no se trataba de un teórico sino de un escritor y periodista. El apelativo lo creó John Huston el famoso director, guionista y actor de cine y lo escribió en sus memorias A libro abierto. Vale la pena leer el retrato que hace de Agee cuando trabajaron juntos para escribir el guión de la película La Reina africana:

   Agee medía más de un metro ochenta, tenía un torso poderoso, las manos grandes y fuertes, la cara pálida, el pelo castaño, los ojos azules, y una boca a la que le faltaban varios dientes. Recuerdo que cada vez que se reía, se tapaba la boca con la mano furtivamente. Cuando le conocí mejor, traté de convencerle de que fuera al dentista, decía que sí, pero nunca llegó a ir, a pesar de que le concerté varias citas.
Jim llevaba siempre la ropa sin planchar; que yo sepa, sólo tenía una corbata, y sus zapatos nunca estaban limpios. Le encantaba hablar; y yo pensaba a menudo que juzgaba a la gente más interesante o inteligente de lo que realmente era debido a su costumbre de encontrar profundos sentidos en los comentarios vulgares. Seguí leyendo “Muerte en familia, de James Agee”

Por dónde empezar


Dispuesto a comenzar a escribir, las primeras preguntas son cómo empezar, cómo ordenar los recuerdos, si usar el “yo” o la tercera persona. Después, a medida que se avanza, aparecen otros interrogantes. Escribir la propia historia no es diferente a escribir ficción. Las técnicas son las mismas, y en el proceso a veces se nos van las ganas, surgen dudas a cada paso, queremos abandonar, nos parece aburrido o no nos gusta lo que escribimos. Más de una vez pensamos a quién podrá importarle lo que hacemos. Además, no se gana dinero aunque podría ocurrir; ¿por qué no? El libro Mamá, de Jorge Fernández Díaz, que no fue escrito para publicar, lleva 35 ediciones.

Continuará…

(foto:nick-morrison-unsplash)

Mientras escribo, de Stephen King

Sobre  libros de Stephen King se han hecho películas inolvidables. Quién no recuerda Misery con James Caan interpretando al escritor, postrado en la cama, a merced de la locura de su fanática lectora; a la adolescente Carrie cubierta de sangre; o al loco que persigue a su familia por un hotel deshabitado en medio de una montaña nevada. Puede que no te guste leer libros de terror pero no dejes de lado Mientras escribo porque es indispensable para quien quiere escribir. Hay pocos escritores que hablen del oficio con tanta generosidad. Está escrito desde las entrañas y la primera persona que utiliza es la voz sincera de un amigo que ofrece su “Caja de herramientas” tiene cinco divisiones referidas a los instrumentos  necesarios que debemos tener a mano, sin dejar de lado algunas de sus obsesiones como el exceso de adverbios o el uso de la voz pasiva. Es un buen preludio para la tercera parte en la que relata cómo escribe él. En sus 16 divisiones nos pasea por temas imprescindibles: dedicación, inspiración, lectura, lenguaje, importancia de la verdad, construcción de personajes, trama y muchos otros. Inolvidables las anécdotas de cómo surgieron algunas de sus historias más conocidas como Carrie y Misery.
     “Posdata: vivir” no es muy extenso, tiene siete divisiones. Es el relato del accidente en el que casi pierde la vida. Una camioneta lo atropelló durante una de sus caminatas diarias.
     Es un libro de alrededor de 200 páginas. Está dividido en cuatro partes tituladas: “Currículum vitae”, “Caja de herramientas”, “Escribir y “Posdata: vivir”.
     Ocurrió mientras estaba dedicado a este libro. De esta parte quiero destacar el rol de Tabby, su mujer, que hace honor al dicho que quiero parafrasear así “Detrás de un gran escritor además de una gran mujer hay una escritora”, porque sin Tabitha King –autora de siete novelas– ni Carrie ni este libro hubieran llegado a un punto final. Tabby sacó del tacho de basura el borrador de Carrie, supo que tenía valor literario y lo instó a seguirlo; lo mismo hizo para que no abandonara Mientras escribo cuando apenas podía permanecer sentado por los dolores que sufría debido a las muchas cirugías que soportó después del accidente.
      Por último, el libro tiene tres prólogos escritos por el propio autor y termina con dos coletillas* sobre los temas que considera más importantes: la corrección y la lectura. El primero lo explica con un ejemplo, el segundo con una larga lista de los libros leídos por él en los últimos tres años. Enumerar los que ha leído a lo largo de la vida hubiera sido imposible ya que Stephen King lee alrededor de 80 libros por año.

Se pueden leer más comentarios de libros en mi libro El escritor autobiográfico.

De qué trata esto

En este espacio podrás encontrar comentarios sobre libros del género autobiográficos que te pueden ayudar a escribir tu historia personal.  En cada caso busco hacer una radiografía  para analizar el punto de vista, el lenguaje, los recursos.

También te hablaré sobre técnicas y herramientas que facilitan la escritura y sobre novedades del mundo de los libros, poniendo siempre el foco en los géneros del yo.