Nuevo libro de la Colección Autobiografía, historia familiar y Autoficción

Autobiografía, historia familiar y autoficción XII reúne pequeños recuerdos de lo cotidiano, de hechos y cosas que todos los que tenemos más o menos la misma edad hemos visto o compartido y que borramos de la memoria porque no merecían ser recordadas. Nuestros “me acuerdo” como le sucedió a Joe Brainard y George Perec surgieron a borbotones. En nuestro caso concentrados en las décadas de la infancia, aunque alguno que otro autor saltó esa barrera: “me acuerdo de los bancos de madera con tintero”, “me acuerdo de la sangre que chorreaba la revista Así”, “me acuerdo que el verdulero decía que el hombre no había llegado a la luna”, “me acuerdo que los padres asustaban a los niños con el cuco Lumumba”, “me acuerdo de las revistas mejicanas y del Llanero solitario”, “me acuerdo de la soda hecha con un polvo“, “me acuerdo que la misa se decía en latín”, “me acuerdo de las motonetas Vespa”…

En este libro no hay un autor único, en ese sentido, vas a encontrar “me acuerdos” de tipo localista, otros muy personales y hasta quien utilizó esta expresión como recurso para narrar una historia. Y como somos únicos y diferentes a algunos no les atrajo la propuesta. Como en volúmenes anteriores también contiene relatos de inspiración autobiográfica, autobiográficos puros y de autoficción. 

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